viernes 28 de agosto de 2009

En Agosto... nos dimos con cine africano

Durante el mes de agosto, todos los miércoles nos hemos dedicado a disfrutar de un cine del que no llega mucho material a estas tierras, el africano. Hemos compartido Moolaadè, Bamako y Stotsi, cada una de las cuales nos ha aproximado un poco mas a problemáticas y realidades sociales crudas. Como dijimos a lo largo del ciclo, tal vez resulten estos filmes un poco crudos, a diferencia de otros cines del mundo, el foco está puesto en narrar historias sencillas, retratando una cotidianeidad lo mas real posible: por mencionar solo un ejemplo, la escena del juicio llevado a cabo por los habitantes de una ciudad (Bamako) al Banco Mundial, realizado en un patio de una vivienda, mientras la vida de sus habitantes seguía su curso, es la clara muestra de lo que buscan -y hacia adonde apuntan- los realizadores de este continente olvidado; retrato del sufrimiento, desencanto y rutinas, tan ajenas a nuestras costumbres.



En Moolaadè, el disparador está puesto en la oposición de una mujer a la ablación ritual de los organos genitales femeninos, pero a través de esta oposición se muestra las desigualdades de género y la constante subsunción de las mujeres en un mundo machista, que se niega a adaptarse a los tiempos modernos; la presión ejercida sobre las mujeres estalla definitivamente al negarseles la posibilidad de escuchar sus radios, unica forma de vincularse mas allá de los límites de su comunidad, y única fuente de placer femenino en este mundo tan opresivo.



Al término de la proyección de Tsotsi, se dió un debate interesante entre los asistentes al ciclo; no solo se vió al film como una denuncia de las injusticias provenientes de un mundo exterior (sistema capitalista) sino también lo díficil que resultaba categorizar al protagonista... entre nos se busca con estos filmes hacer ver que no todo es negro o blanco, sino mas bien una infinta serie de variables devienen en una complejidad tan vasta que resulta díficil tomar puntos de vista unívocos: el protagonista, un joven que se crió en la calle, delinque pero no se lo puede considerar una mala persona. El cierre del film, con final abierto, se contrapone a la mirada que tiene el cine de Hollywood, donde abundan los finales félices (pensemos en la última ganadora del Oscar donde se exhibe "naturalmente" la pobreza tercermundista de India).



Sin duda, estas tres películas, solo pretenden ser un disparador de un cine que tiene mucho que contar, sin grandes despliegues ni actores de renombre, pero a falta de esto, bien lo reemplaza con historias bien narradas y realismo crudo en su máxima expresión. El ciclo pretendió ser un incentivo, una aproximación a otras problemáticas que, como bien se pudo ver en Bamako, mas alla de coloridos vestidos, no dista mucho de ciertas problemáticas latinoamericanas.



Fuera de programa, recomiendo mirar un documental salido en dvd recientemente: "Los cien días que no conmovieron al mundo" de la investigadora Vanesa Ragone, que se dedicó a seguir los pasos de la jueza argentina Inés Weinberg de Roca en los tribunales internacionales que buscan juzgar el genocidio provocado en Rwanda en el '94. Otra pelícual interesante (pero eso sí, desde la optica romántica americana) es "Hotel Rwanda", nomida al Globo de Oro en 2005, que relata las matanzas de tutsis en manos de los Hutus. Tangencialmente, la película de Fernando Meirelles "El jardiero fiel", también se ocupa de este continente olvidado y de sus habitantes, tomados como conejillos de indias por las corporaciones farmaceuticas.

miércoles 11 de febrero de 2009

A propósito del primer viaje del Interprise

Aquellos que peinamos canas –si es que aún contamos con un número digno para ser peinado- hemos recorrido un camino que nos llevó desde aventuras de héroes enmascarados a la hora de la leche, a un cine más profundo y con otro tipo de contenido. He recorrido una gran distancia desde aquellas tardes junto al zorro o al llanero solitario, donde improvisaba una espada y un caballo con elementos cotidianos como palos de escoba y finas ramas de una planta del jardín; pasando luego por la fascinación por un alien comedor de hombres (con el que soñaba haciendo justicia devorándose a mas de un profesor en mi etapa adolescente), un Aníbal Lector que los aderezaba y degustaba acompañado por un chianti, hasta llegar a las exquisitas escenas de violencia de filmes orientales, con tramas enroscadas que dan envidia a todo el que se precie de guionista en la gran fábrica de sueños: venganza es la de Oh Dae-su en Old Boy y no las mariconadas de Kill Bill del gringo Tarantino.
Claro que en el medio, en mi caso, descubrí un mundo paralelo al de Hollywood, cuando me acerqué al sutil y refinado cine europeo, y mas aún cuando por mis manos pasaron genios como Fellini, Bergman y Greenaway –por citar solo a tres directores impresionantes. Este crecimiento y desarrollo, se acompañó con un acercamiento a otras culturas y estéticas, que me fueron moldeando y -humildemente creo- mejorando como persona: mirar mas allá del ruido y las explosiones; contemplar fascinado esas imágenes en movimiento que creaban nuevas sensaciones, llorar o reír sin necesidad de ser vulgar y chabacano. Luego descubrí que mas allá de este nuevo y fascinante mundo paralelo, había un universo vasto y rico aún por explorar: me abría ante los clásicos alemanes, rusos y algún delirante oriental y más aún, filmografías niponas, coreanas y de otras partes del extremo oriente, que aún sorprenden y me hacen creer que es posible contar una historia originalmente. Se hacía necesario, entonces, hacer una lectura mas critica, ver mas allá de lo que se mira, desmenuzando fragmento a fragmento el texto para descubrir así la esencia, lo oculto, el espíritu del director transmitido en el celuloide, y una manera diferente de ver el mundo… nunca mas habría películas aburridas, o por lo menos no me aburriría. Y después, volver al Hollywood repetitivo, sin ideas, con mucho ruido y pocas nueces, resultaba un regreso con sabor amargo –salvo contadísimas excepciones, por supuesto. Pero como siempre hay un pero…
Hoy me encuentro contando los días para el estreno oficial de la nueva Star Trek. Siii!!!, La “Viaje a las estrellas” de mi infancia!!!, y toda la racionalidad e intelectualidad fílmica se pierde por una tarde detrás de las aventuras del Interprise.Vergüenza debería darme, dando charlas sobre cine, disfrutando del cine iraní… y dejo todo y aguardo ansioso una nueva de Hollywood. Pero así somos los humanos –o al menos yo- y no puedo ni quiero desconocer mi naturaleza, ni a los primeros que me hicieron viajar con sus historias por una realidad diferente y más amplia que el espacio de juegos del patio de la casa familiar. No somos nada, che.

lunes 22 de diciembre de 2008

Los imprescindibles del 2008

2008 fue un año qué, para aquellos que gustamos de otro cine, nos ha deparado buenas propuestas fílmicas; y de la mano de festivales como el BAFICI o el de cine alemán, nos ha acercado propuestas de otras latitudes que de otra forma hubiera sido muy difícil degustarlas en estas tierras.
Amantes del buen cine, esta es, humildemente, una reseña de las películas imprescindibles que han pasado por nuestras manos, y que todo cinéfilo que se precie de tal no debería dejar pasar:

Ø La maldición de la flor dorada: la tan esperada obra de Zhang Yimou que completa su trilogía de filmes épicos. Impactantes decorados para una joyita de corte Shakesperiano; intrigas palaciegas, amores y traiciones en este film que dista mucho de ser de artes marciales… si piensan que los chinos solo hacen películas de acción, es necesario que la vean y después hablamos.
Ø Be with me: otro ejemplo que nos muestra que en oriente no solo se realizan películas de acción. Eric Khoo nos retrata la historia de una mujer que, pese a ser ciega y sorda se sobrepuso y es un canto a la esperanza y a la vida; alrededor de su ejemplo, el director mecha tres historias de amor y soledad, fiel reflejo de toda una sociedad cada vez mas comunicada y a la vez mas solitaria.
Ø Los fantasmas de Goya: el viejo maestro Milos Forman (el mismo de Amadeus y Valmont) utiliza la figura de Francisco Goya para retratar un tiempo vertiginoso en la España napoleónica, mostrándonos hombres y mujeres que tratan de adaptarse a los cambios bruscos de la historia, y a sus consecuencias. Cualquier parecido con la realidad actual, es solo imaginación del lector.
Ø Muerte en un funeral: Comedia británica, que confirma una vez mas, que se puede hacer reír sin necesidad de caer en chistes sexuales, escatológicos y/o burlándose de lo diferente.
Ø La leyenda del perro amarillo: siguiendo la idea desarrollada en su película anterior (La historia del camello que llora) la directora Byambasuren Davaa (Mongolia) documenta la vida de una familia de pastores y la relación que entabla la hija de la familia, de siete años, con un perro encontrado en una cueva; a la vez que se relata la leyenda que une a los canes con los humanos. Para aquellos que gustan de las historias sencillas.
Ø Persépolis: dibujos animados para adultos (siii… leyeron bien). La historia de una niña que se va transformando en mujer en la Irán del Sha y de los seguidores fundamentalistas del régimen del Ayatollah; los exilios, los choques culturales y los tabúes. Imperdible, anímense.
Ø El baño del Papa: Película uruguaya, ambientada en el año 1988, en el pueblo de Melo y al momento en que Juan Pablo II visita el mismo. Pobladores humildes que viven del contrabando, ven en esta visita la oportunidad de sus vidas, vendiéndoles comida a los peregrinos que llegarán. Para Beto, esta oportunidad pasa por ofrecer los servicios de un baño público. Rareza rioplatense, que recuerda por su simpleza a películas como Historias Mínimas.
Ø Lo que perdimos en el camino: de la danesa Susanne Bier, que no le pesa para nada filmar en Estados Unidos con actores de la gran fábrica de sueños. Como nos tiene acostumbrados, la directora se despacha con un dramón familiar, muertes y adicciones incluidas, en una memorable actuación de Benicio del Toro. No defrauda a aquellos que seguimos a esta directora.
Ø Paranoid Park: quién dijo que todo está perdido en el gran país del Norte?? Con un ritmo que acompaña la apatía del adolescente protagonista, el film ancla en la difícil etapa de la vida de un joven que participa en un accidente y por ausencia familiar queda atrapado entre la culpa y la confesión. Recomiendo mirarla con un ojo crítico y teniendo en cuenta no solo lo que se ve. Muy buena.
Ø The Fall: sin ninguna duda - desde mi humilde opinión, claro está – la mejor película que he visto este año. Solo para aquellos que todavía permiten ser seducidos por una historia, dejándose llevar por un relato mágico y surrealista. Ambientada en un hospital de Los Ángeles en la década del ’20, un joven (actor doble de riesgo) y una nena india se relacionan y pasan sus horas armando una historia épica de amor y traiciones que, obviamente tiene mucho de ellos; con un desarrollo visual impresionante, se irán involucrando con los personajes creados -tiempo atrás escribí algo sobre este título.
Ø La suerte de Emma: se pueden tocar temas tan sensibles y caros como la muerte sin necesidad de convertir al film en un drama terrible; es lo que hace esta cinta alemana (atención a este nuevo cine alemán, sencillo y a la vez profundo). Una granjera, agobiada por sus deudas, vive en la granja heredada de sus padres con sus cerdos; aparecerá en la vida de esta mujer sencilla, un hombre que sabe que le queda poco tiempo de vida… para mirar profundamente.
Ø Yo serví al rey de Inglaterra: del director checo Jiri Menzel (ganador del Oscar por “Trenes rigurosamente vigilados”). El film sigue el devenir de Jan Dité, un pequeño hombrecito camarero y de pocas luces, que sueña con ser millonario en la Praga previa a la invasión alemana durante la segunda guerra mundial… nuestro personaje, aferrándose a su meta, intentará alcanzar su objetivo aunque a su alrededor el mundo se esté desmoronando. Ojo que está ambientada en las décadas del ’30, ‘40 y ’50, y no en la actualidad, no se confundan.
Ø Rancho aparte: con un libro original del actorazo Julio Chávez, esta joyita argentina se adentra en un tema tan nuestro: el choque entre el campo y la ciudad, a partir del reencuentro de dos hermanos. Aparecen los reproches y los pases de facturas que identifican a aquellos que tenemos familia también en el interior. Casi una obrita de teatro.
Ø I’m not there: Interesante rareza. Film sobre la vida de Bob Dylan, tomando fragmentos en distintos momentos de la vida de este músico y poeta, seis actores diferentes lo recrean de manera original y personal, dándole a cada interpretación un toque diferente, objeto final del retrato de este polifacético artista. Para mentes muy abiertas.
Ø 4 minutos: otra joyita alemana: Dos mujeres muy diferentes entre si se interrelacionan en una cárcel para mujeres: una, señora mayor, dicta a las internadas clases de piano; la otra, joven misteriosa con habilidades extraordinarias para interpretar. La profesora se fijará como meta domesticar a esta alma indómita y prepararla para un próximo certamen, pero antes deberán limar asperezas y diferencias entre ellas.
Ø El secreto del bosque: presentada inicialmente en la última edición del BAFICI, este filme japonés, con el ritmo propio de las películas provenientes de esa isla, nos muestra la relación que establece una asistente social, con un anciano que vive en un asilo… ambos cruzaran un bosque que guarda un secreto.
Ø Cordero de Dios: este fue un año con buenas propuestas argentinas. Una de ellas es esta obra, donde pasado y presente se entrecruzan a partir del secuestro de un empresario. Su hija, emigrada a España durante la dictadura verá despertar fantasmas del pasado, reproches familiares y heridas aún abiertas.
Ø Después del casamiento: Otra vez la danesa Susanne Bier nos sorprende con un drama familiar; Jacob ha dedicado casi toda su vida a ayudar a los chicos de la calle en la India… a partir de una invitación de un hombre de negocios dispuesto a donar una importante suma, Jacob deberá volver a su país y presenciar la boda de la hija de este empresario. Esta reunión traerá a la luz secretos y silencios escondidos por muchos años.
Ø Posdata: te amo: Por qué el tema de la muerte no puede ser abordado como superador para los que quedan???... tal es la consigna de este film romántico, donde nos muestran a una pareja muy unida que, como todos mortales, tienen diferencias y discusiones por cosas hasta sin sentido. A la muerte de él, ella deberá seguir con su vida, para lo que su difunto esposo ha dispuesto cartas que le ayuden a sobrellevar la pérdida y volver a ser feliz.
Ø Café de los maestros: siguiendo el ejemplo de Buena Vista Social Club, un homenaje a los próceres vivientes de la escena del tango. Envidia deberían dar estos músicos que siguen con una garra que más de un joven argentino ha perdido.
Ø Los falsificadores: el tema de la segunda guerra mundial sigue dando que hablar; esta vez, en un campo de concentración un selecto grupo de judíos son obligados a falsificar moneda extranjera, saben bien cual será su destino cuando el trabajo esté concluido. De yapa, la música del film es del argentino Hugo Díaz.
Ø Hacia rutas salvajes: Dirigida nada menos que por Sean Penn, basada en un hecho real, el film nos muestra el idílico viaje buscando la verdad absoluta de un joven que todo lo tenía: hijo de una familia de clase media alta americana decide abandonar todas las comodidades de su vida e iniciar un viaje de búsqueda interior a Alaska; en el recorrido se encontrará con personajes de los mas impresionantes y sencillos, como flores en el desierto. Vale la pena sus casi tres horas.
Ø El nido vacío: Otra película argentina para tener en cuenta. Un matrimonio que, una vez que los hijos crecen y se van, se encuentran frente a sus miedos, soledades e inseguridades. La actuación de Oscar Martínez es inmejorable.
Ø La desconocida: La última obra del italiano Giuseppe Tornatore; drama con toques de suspenso. Una joven ucraniana, que tiempo atrás ha trabajado como prostituta, se obsesiona con la hija de una familia acomodada. Desgarrador film de denuncia sobre la trata de personas.
Ø Mi hermano es hijo único: Los mismos guionistas de la Mejor Juventud, ahora nos acercan la historia de estos dos hermanos, Manrico el mayor, es líder de organizaciones de izquierda, mientras que su hermano menor, es un impulsivo activista fascista. Entre ambos, Francesca, la novia del mayor que se identifica mucho con la espontaneidad del hermano menor. Drama que sirve para mostrar las contradicciones de la Italia de principios de los ’60.

Como ven, hay para todos los gustos, en un 2008 con pocas buenas ofertas de parte de Hollywood. Todavía hay buenas ideas que pueden ser retratadas por el séptimo arte.

lunes 1 de diciembre de 2008

Balance de año de ciclos de cine


Desde Abril de este 2008 hemos realizado una serie de encuentros de apreciación de este bello arte que es el cine. El propósito de los mismos trató de ser no solo el de difundir material que muchas veces pasa como por un suspiro por las salas porteñas –y que muy difícilmente se pueden apreciar en la zona oeste- sino también aproximarnos a géneros qué, o bien por prejuicios o bien por desconocimiento, dejábamos de lado: cuantas veces fuimos a nuestro videoclub amigo y escogíamos cualquier película –o la mas taquillera- y nos quedaba el sabor amargo que nos deja el no encontrar diversidad en la oferta!!!. También apuntamos a mirar mas allá de lo que vemos, con una lectura critica y sin perder de vista el contexto en el que fue producido el film. Por último y no por ser menos importante, buscábamos reconquistar un espacio en la zona, donde poder reunirnos para disfrutar de una buena película, e intercambiar opiniones acerca de la misma.

Apreciamos que los filmes no solo transmiten lo que muestra las imágenes, sino que además el momento histórico y el contexto de producción nos dicen mas sobre la obra; que ciertos directores tienen recurrencias temáticas que traspasan cada uno de sus filmes; descubrimos que el cine oriental no es solo de artes marciales y animé; que mundos tan lejanos como el de medio oriente son a la vez tan próximos a nosotros desde las migraciones y los conflictos sociales; que géneros como la comedia o directores “poco serios” pueden aportar producciones que destaquen ciertas problemáticas tan caras a nuestros días mas oscuros como país; que los superhéroes actuales no solo se ponen el calzoncillo arriba de la ropa, son cuasi-dioses y representantes –con sus coloridos atuendos- de los valores occidentales y cristianos; que el genero de los comics, mas allá de su estética muy definida, nos ofrece una lectura critica muy interesante de la sociedad y sus contradicciones; que algunos buenos directores se han animado a filmar en la gran fábrica de sueños que es Hollywood con buenos y malos resultados; y que todavía hay esperanzas de encontrar entre la producción norteamericana a algunos directores que no están pensando solo en lo comercial.

Para todo lo anterior nos hemos apoyado en fragmentos de varias películas: King Kong (la de 1933, 1977 y la de 2005), Blade Runner (1982), Y la Nave Va (1983), Héroe (2003), La casa de las dagas voladoras (2006), Con animo de amar (2004), Offside (2008), Domicilio Privado (2004), El paraíso ahora (2005), La novia siria (2006), Eros (2006), Superman (2005), Sueños en Arizona (2001), La vida es un milagro (2004), Hermanos (2005), The Host (2006), Cruzada (2006), Alexander (2006), Ser digno de ser (2004), Cloverfield (2008), Zodiaco (2007), El silencio de los inocentes (1991), Sensatez y sentimientos (1998), Secreto en la montaña (2004), El tigre y el dragón (2001), entre otros. Y también, hemos saboreado filmes completos, a los que hemos aderezado con nuestros comentarios y opiniones: La leyenda de 1900 (Giuseppe Tornatore, USA), La sal de la vida (Tasos Boulmetis, Grecia / Turquía), El buen nombre (Mira Nair, USA/India), El sabor del Edén (Michael Hofmann, Alemania), La pasión de Beethoven (Agnieszka Holand, G. Bretaña), Yo serví al rey de Inglaterra (Jiri Menzel, Rep. Checa), Persépolis (Marjane Satrapi, Francia), El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, España), Mas que un hombre (Dady Brieva, Argentina), Be with me (Eric Khoo, Tailandia), Al otro lado (Fatih Akin, Alemania/Turquía), V de Vendetta (James Mc Teigue, USA), Lo que perdimos en el camino (Susanne Bier, USA), El sabor de la noche (Wong Kar Wai, USA), The Fall (Tarsem, India/USA), Crimen y Lujuria (Ang Lee, Taipei), Tape (Richard Linklater, USA), Las mujeres verdaderas tienen curvas (Patricia Cardoso, USA), Paranoid Park (Gus Van Sant, USA) y Una vida iluminada (Liev Schreiber, USA).

Gracias al cine, hemos recorrido el mundo, compartiendo opiniones y enrriqueciéndonos mutuamente; hemos visto que podemos generar un espacio para compartir no solo una película sino también opiniones. Si este ciclo pudo permitir una mayor apertura a películas no tan comerciales, o permitió apreciar la flor entre tanta maleza hollywoodense, habrá cumplido minimamente con su propósito.

Quiero agradecer, en primer término, a mi esposa Liliana por haberme no solo apoyado en la organización, sino también por cubrirme en mi trabajo, por ser mi amada compañera en esta aventura de la vida; mi sincero agradecimiento a “La Salita”, que gracias a ellos pudimos contar con un espacio apropiado para reunirnos. Y a todos ustedes, participantes de los encuentros, por el aguante y la paciencia que han tenido… espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.

Aguardo ansioso vuestras opiniones y comentarios.

domingo 2 de noviembre de 2008

Se los digo de onda

Recuerdo al genial Adolfo Castello que, en su programa radial, siempre se permitía algún comentario, critica y hasta puteada merecida al destinatario de turno, ya sea este un político, un funcionario o doña Rosa… el maestro te mandaba a cagar, te recomendaba un tratamiento para las hemorroides o sugería que se pongan a laburar; y con la sabiduría que dan los años terminaba diciendo “…te lo digo de onda”. Y esta frase es la que me surgió anoche, luego de masticar mis broncas destinadas a todos, que de tan masiva resulta anónima y sin destinatarios fijos.
Hace unos días, una señora mayor en el subte, se la pasó insultando a una joven que tuvo la subversiva idea de opinar a favor de unos chicos de la calle que, desparramados en dos asientos, no permitían a esta dama digna poder apoyar su osamenta; la mujer en cuestión –apoyándose y justificando sus argumentos en sus siete décadas vividas- en tan solo tres estaciones tildó a la joven de “zurdita”, “vos tenés cara de nena mantenida que tiene todo pago”, “seguro que trabajás, bah trabajar, para el gobierno”, “estúpida”, “por gente como vos que defienden a estos vagos estamos así”, “fachista”, “sos muy chiquita para decirme algo a mi” (y siguen los comentarios por tres estaciones mas hasta que la chica, no mayor de 20 años, desciende del vagón). La joven, muy educada en este dialogo con la senil señora, fue perdiendo los estribos, y explotó mandándola a cagar en la estación Miserere. Pensaba: de que sirvió toda la correcta expresión frente a un personaje anónimo que se puede encontrar en cada esquina de nuestro barrio, con cero tolerancia y la soberbia que dan los años? como si los años vividos de por sí dieran legitimidad de sabiduría. Pensé: ¿que se le habrá cruzado en la cabeza a esta chica que expresó sus ideas, cuando la fuerza de argumentos de su oponente pasaban por el maltrato y la intolerancia?; como construir un espacio para crecer como sociedad, cuando solo nos interesa estar cómodos nosotros y los otros no nos importan, salvo que perjudiquen nuestros deseos, claro?.
Y pensaba anoche en esos personajes que todo critican y se la pasan afirmando que los gobiernos –en sus distintos niveles- solo roban, que falta todo, que el tiempo, que el frío, que el calor, que nadie se calienta ni hace nada. Claro que pareciera que es mas importante quejarse que participar. Es más fácil decir que no tenemos nada, que trabajar modestamente en cambiar la nada por algo; y así quedan en el camino, las jóvenes insultadas por los años vividos, los proyectos y el trabajo para mejorar el pago chico, los sueños de cambio y las ganas de algo diferente a bailar en un caño.
Esa joven en el subte, me reflejó la indiferencia de toda una sociedad a tratar de cambiar lo que todos reconocemos que está mal. Esa joven, seguramente se cansará algún día de pelearse con los dinosaurios que se niegan a morir, que no se han dado cuenta que ya están muertos en vida, sin querer tomar partido y jugarse por ser mejores como comunidad. Puedo reconocer que podemos pensar diferente, que hasta nos puedan no agradar las variadas propuestas culturales que desde el barrio están ofreciendo unos pocos locos; que son siempre unos pocos los que participan, casi silenciosamente, negándose a la uniformidad mediocre reinante. Y hasta puedo entender que es más fácil acusar al mal tiempo, al trabajo, al cansancio, al ridículo de decir algo inapropiado, lo que lleva a la inacción, a no participar, a no discutir y reunirse para mejorar la mierda en que estamos inmersos. Pero saben qué, no se quejen: no se quejen de que los gobiernos nos roban y toman medidas que solo benefician a unos pocos; no se quejen cuando nuestros hijos no quieren disfrutar con el arte o no sepan comprender un texto, sea este último de un libro o de una película no pochoclera. No se quejen, si no participan, aún desde la divergencia. No se quejen cuando aquellos con ideas, propuestas y energía desinteresada que hacen algo diferente se cansen y los manden a la mierda. Porque, amigos, como decía el viejo Castello “…se los digo de onda”.

jueves 23 de octubre de 2008



Como el personaje crítico y racional que soy, hace tiempo no me pasaba lo que me ocurrió al ver The Fall (2006), del indio Tarsem: dejarme llevar por una película, abandonar mi crítica racional y simplemente disfrutar de las imágenes. Con una fotografía inicial en blanco y negro, ya desde un comienzo el film plantea que lo que veremos es tan solo surrealismo puro: imágenes de caballos sacados de un río, un puente sobre el mismo con una locomotora a vapor detenida, y la música envolvente de Beethoven, con una séptima sinfonía in crescendo. Dejándome llevar por la música y las imágenes, me resulta mas fácil meterme en la historia planteada: una niña que ha sufrido un accidente –y está enyesada- y un actor de escenas de riesgo en los inicios del cine en Los Ángeles (sitio ya de por si surrealista, fabricante de sueños) se encuentran por casualidad en un hospital; el joven, que ha sufrido un terrible accidente conoce a esta niñita de seis años, y le va inventando una historia “épica y de venganza” ambientada inicialmente en la India, país de origen de la pequeña. A medida que transcurre el relato Roy y Alexandria se van involucrando con la historia que van construyendo, volcando en ella elementos y personajes tomados de la vida real y viajando como protagonistas de la historia por todo el mundo.
La historia épica desarrollada plantea una venganza del protagonista – relator. Roy ha sufrido un terrible accidente filmando un film y podría quedar paralítico, la niña ha perdido a su padre en un ataque a la plantación donde trabajaban. Ambos, identificados por el dolor construyen la historia en la que dejan volar su imaginación y buscan la salvación. Paralelamente al relato Roy, cada mas deprimido busca el suicidio como salida a su dolor –y esto también ocurre simultáneamente en la historia que construye junto a Alexandria.
El relato me recordó lejanamente a El Laberinto del Fauno o a La historia sin fin: desde la mirada de la niña, estos dos “huérfanos de amor” van ayudándose mutuamente a través de la historia que van creando, dos náufragos aferrados a esta tabla de salvación que pretende ser el relato inventado.
Al avanzar en el relato, los protagonistas - relatores no solo interactúan entre si sino que también resignifican la historia que se inventan, la condimentan constantemente y buscan alternativas ante un desenlace final trágico. La melodía de imágenes y la sencillez de todo el texto del film, permite dejarse llevar sin tanta razón de por medio… claro que uno deberá poner lo suyo; este no es un film para mirar críticamente, sino para entretener con una gran dosis de fantasía y muy poca violencia y efectos digitalizados; aquí otra de las estrellas es la ambientación, magnifica y grandilocuente, con paisajes coloridos –tal vez algo retocados, pero que importa- y la imaginación fértil de dos personas buscando encontrar un sentido a sus vidas (mas Roy que Alexandria). Demás está decir que la disfruté hasta el final; una película ideal para escapar por dos horas de las caídas de las bolsas, las crisis financieras y de la inseguridad cotidiana.

Súper súper recomendada

miércoles 3 de septiembre de 2008

Como dice House: "Todos mienten"

Hay algo que me está dando vueltas en la cabeza desde hace un tiempo, y es la pregunta de por qué será que un personaje de una serie como Dr. House tiene tanta repercusión en mí. En primer término, debo decir que no tengo esa capacidad de raciocinio del protagonista; mis respuestas son siempre mas lentas antes que rápidas, efectivas e imaginativas que las de Greg y que además, no trato a la especie humana de igual forma que este sujeto las trata en cada capítulo.
Y será allí donde radica tal vez parte de la respuesta… ¿Será qué, inconcientemente, tenga una formidable envidia de alguien que anda por la vida tratando de no parecerse a nadie, impresentable y antisocial?, ¿qué tenga ganas siempre de decir lo que piensa (si tan solo mi lengua fuera tan rápida como mi mente podría decir mas de una barbaridad) aunque el lugar y el momento sean inoportunos?; ¿qué tenga esa ironía tan gruesa y una respuesta urgente para todo? Si, mis amigos, envidio al Dr. House.
Mi mas reciente superhéroe es un pobre tipo qué, obligado por la directora del hospital donde trabaja, se ve obligado a “atender” pacientes para tener una mínima cuota de sociabilidad semanal garantizada; sufre como un marciano de dolores provocados por una atrofia crónica en su pierna, adicto a las drogas (que suavizan su malestar), su odio hacia la humanidad es tan grande que descarga toda su frustración sobre sus compañeros, pero fundamentalmente sobre su amigo, santo varón que está en las buenas y en las malas. A su temperamento hay que sumarle una dosis grande de soberbia y un toquecito de complejo de Dios; pero eso sí, Dios racional, que busca siempre una respuesta lógica a las preguntas más raras y extravagantes…
Escribiendo esto me pregunto: ¿por qué un ser tan pedante, maleducado, soberbio, irrespetuoso, sin tacto, ombligo del mundo, creído de si mismo, adicto al vicodin, incapaz de relacionarse con nadie, desdichado, me cautiva tanto como para hacer de él un héroe casi épico?...
El mundo se volvió un lugar hostil, donde las ancianas y su carga de soberbia que dan los años, pueden hacernos callar con un simple argumento tal como “… vos no sabés nada de la vida”. O un automovilista puede estacionar, o conducir, sin respetar ninguna norma… y ya que hablamos de normas, un adolescente puede escupir, gritar y hacer callar a sus padres / maestros sin que nadie pueda hacer nada. Somos maltratados por el gobierno, las empresas que nos “brindan” servicios, los clientes y hasta nuestros hijos. Claro, como no voy entonces a admirar a House, uno mas en esta lista de este fin de los tiempos, que si me tuviera como “paciente” me dejaría como el primer paty que hice a la parrilla: requemado. Pero no es en el lugar de paciente en el que quiero estar sino en el de House: tener por un momento la posibilidad de decir lo primero que se me ocurra (siempre una genialidad) y que el otro no lo entienda, despacharme hasta con mi jefe y poner en ridículo a toda la especie humana… decir lo que uno tiene guardado y que por decoro, buenas costumbres y domesticación de siglos, no debemos decir. Al igual que su vicodin, semanalmente me nutro con frases e imágenes que me recuerdan que los humanos nos quejamos de todo y no accionamos, somos cobardes y evitamos la verdad, somos retóricos y verborrágicos para llenar espacios que no deberían ser llenados con palabras sino con hechos, somos escondedores, manipuladores y mentirosos, controladores y deseosos de obtener ventajas a costa de otros. Al final, ya no se si hablo de House o de la humanidad toda.
Al final, ya no sé por qué me molestan tanto los que ocupan un espacio radial, televisivo o de prensa y no informan ni entretienen; los que te incitan a que hagas algo (o se quejan de que no hay propuestas) y te dejan varado en medio del río; los que dicen que andan por la vida criticando la falta de participación pero no participan… los eternos quejosos que ven pasar la murga pero no se suman a la fiesta…¿Por qué me molestará todo esto si la respuesta es sencilla y se remite a, como siempre dice House un “todos mienten”?